El gran problema con el sistema actual (donde se tiene aglomerado a congresistas por jurisdicción; p. ej. Lima Metropolitana tiene 36) es que no hay garantía de que cada uno responda a una parte de la población de Lima en sí. Este problema se evidenció cuando Martin Vizcarra anunció su candidatura al congreso por Lima para las elecciones generales de 2021 y la prensa comentó sobre ello anunciando que tendría un “poder de arrastre” donde los ciudadanos, al votar por él o por el partido en un número mayor, lograrían que más postulantes de su partido ingresen al congreso. Es clarísimo que esto no nos lleva a un congreso representativo. Supongamos que si el Sr. Vizcarra no postulaba al congreso hubiesen entrado 3 congresistas de ese partido por Lima, y con él postulando entrasen 8.

¿Acaso esos congresistas adicionales tuvieron algún mérito y por ende la ciudadanía quiso que ellos representen a Lima Metropolitana en el siguiente congreso? La respuesta es claramente que no, puesto que ellos no hicieron (en el escenario planteado) absolutamente nada para merecer el cargo. Un congresista debería llegar al congreso por mérito absolutamente propio, más allá del partido al que pertenezca, más allá de quienes lo acompañen en la lista congresal de su partido. La aglomeración de congresistas (como es el caso de Lima Metropolitana y todas las regiones del país, con excepción de Madre de Dios) nos lleva a tener congresistas que ingresen sólo por lograr haber escalado más dentro de su lista congresal y no por méritos propios al haber podido convencer a un grupo de ciudadanos a los cuales representaría. Mientras esto no se corrija, no se logrará tener un congreso que genuinamente represente a la sociedad.

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