Aprendan a llevar su espada, aprendan a esgrimirla con destreza, a atacar con precisión, cada vez con mayor fuerza, cada vez con mayor potencia…

Igual de importante, no obstante, es saber mantenerla envainada, no usarla apresuradamente, no dejar que las emociones te controlen y ellas decidan cuándo y cómo usarla… encauza las emociones que te embarguen, canalízalas, que no te invadan.

Saber usar la espada te convertirá en un gran contrincante… pero saber usarla, saber que puedes usarla para doblegar al adversario y decidir no usarla por no ser necesario, porque tienes el recurso de la palabra de tu lado, no usarla no por miedo sino por buscar armonía antes que violencia… eso, eso te hará extraordinario.

Nunca la uses para atacar a los tuyos… ayúdalos a que aprendan a usarla, que te vean usarla, pero nunca contra ellos…

Sé un guerrero en un jardín, y no un jardinero en una guerra.

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