Todos necesitamos de un héroe… y no me refiero a creer en o querer ser superman o batman, sino a tener una imagen del hombre o mujer ideal. ¿Te has preguntado a quién admiras? ¿A quién admira a quien admiras? Esa persona (o personaje idealizado) es tu héroe.

¿Qué características tiene tu héroe? ¿Es fuerte? ¿Es honesto? ¿Es misericordioso? ¿Es noble? ¿Es honrado? ¿Es justo? ¿Controla sus emociones en vez de dejarse controlar por ellas? ¿Crees que puedes prescindir de definir este héroe? ¿De verdad? Piensa nuevamente.

El tener claridad con respecto a tu héroe te otorgará, justamente, esa claridad de mente en momentos difíciles en tu vida… y esos momentos no escasean.

Tu héroe es digno de admirar… ¿Qué es admirar? ¿No es mirar hacia arriba? ¿No es mirar a alguien que está en una posición moral superior a la tuya? Ten claridad sobre ese hombre o esa mujer y esfuérzate con todo tu ser por replicarlo. Defínelo y verás que tendrás un norte claro en tu vida, en cada día de tu vida.

Pregúntate en cada situación, ¿qué haría el hombre a quien admiro? ¿Mentiría? Imposible. ¿Diría la verdad a pesar que ella le sea totalmente desfavorable? Claro que sí, porque ese hombre no es cobarde y no escapa de la realidad… mira a la realidad, por más dura que sea, y le responde con la verdad… y le dice, mirándola a los ojos, “Heme aquí, realidad, lanza lo que quieras, que no estoy solo… y soy fuerte, más fuerte de lo que crees, justamente porque no estoy solo, mi héroe me acompaña, en mi mente y en mi corazón.”

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